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Preguntas más frecuentes

Esta es una colección de las preguntas más frecuentes que nos encontramos en la Agrupación. La mayoría de ellas están relacionadas con la iniciación a la astronomía, qué equipamiento hemos de tener, consejos para observar y a dónde acudir cuando tengamos dudas.

Comprarse un telescopio no es la mejor manera de empezar, del mismo modo que si te gusta el montañismo no empezarás por subir un 5000.

En librerías puedes encontrar guías del cielo o planisferios que te permitirán empezar a reconocer constelaciones. Con ello, lo mejor es salir al aire libre, buscar un lugar oscuro, y empezar a explorar el cielo a simple vista y con prismáticos.

Los prismáticos más usuales y adecuados son los 7x50 (es decir, 7 aumentos y 50mm de diámetro en los objetivos), o también los 10x50 (10 aumentos y 50mm de diámetro en los objetivos). Otros aumentos y diámetros también pueden valer (¡prueba los tuyos!).

Además, si colocas tus prismáticos sobre un trípode de los que se usan para fotografía (en las ópticas suelen vender también el adaptador necesario para colocarlo), se convertirán en un pequeño "telescopio" muy adecuado para empezar a descubrir los satélites de Júpiter, la Nebulosa de Orión, la Galaxia de Andrómeda y multitud de objetos más.

Por supuesto esto es más fácil si lo haces en compañía de personas que ya conozcan algo. Si vives en Cantabria no dudes en ponerte en contacto con nosotrosPeriódicamente organizamos Cursos de Iniciación que quizá te puedan interesar.

Y si cerca de ti hay una Agrupación o Asociación Astronómica, dirígete a ella y seguro que encontrarás buenos consejos. Las Agrupaciones están formadas por gente que, como tú, sienten afición y curiosidad por la Astronomía y te ayudarán.

 

No es fácil saber qué telescopio queremos si nunca hemos visto de cerca los distintos tipos que existen, o lo que podremos hacer con ellos. Además, un telescopio no nos ayudará si primero no conocemos algo sobre el firmamento. Pincha aquí para saber más sobre los distintos tipos de telescopios que hay.

¡Cuántos telescopios hay en los trasteros, sólo a falta de algún pequeño ajuste o truco de manejo, o de comprar un ocular adecuado...!

Lo mejor para aprender a sacar partido a tu telescopio, como ocurre con la mayoría de las cosas, es que en las primeras sesiones tengas al lado a alguien que haya manejado telescopios alguna vez. Afortunadamente, manejar un telescopio es fácil, sólo tienes que saber un par de trucos. Pero hay que aprenderlos de alguien, pues no vienen en el manual de instrucciones...

Si vives en Cantabria no dudes en contactar con nosotros y traernos un día tu telescopio para echarle un vistazo, ya sea a uno de los Cursos de Manejo de Telescopios que organizamos periódicamente, o cualquier otro día. Y lo mismo si cerca de ti hay una Agrupación o Asociación  Astronómica, dirígete a ella y seguro que podrán ayudarte. Y si no, escríbenos y trataremos de ver cuál es el problema.

Eclipse totalLos eclipses de Sol se producen cuando la Luna pasa por delante del Sol y nos lo oculta.

Si estamos situados en el lugar adecuado de la Tierra (tan sólo una franja de unos 180 Km de ancho), la Luna se colocará justo delante del Sol y lo ocultará por completo durante pocos minutos, produciéndose un eclipse total, y haciéndose visible la corona: la atmósfera solar, que normalmente no podemos ver.

Desde otros lugares, a ambos lados de la franja de totalidad, el eclipse será parcial, ocultando la Luna sólo una parte del Sol.

En general los eclipses de Sol se producen cuando la Luna pasa por delante del Sol y nos lo oculta.

Pero, como la distancia de la Tierra a la Luna y al Sol varía ligeramente, a veces la Luna está un poco más lejos y el Sol un poco más cerca, y la Luna no se ve suficientemente grande como para ocultar todo el Sol.

En ese caso, la Luna oculta el centro del Sol y deja ver alrededor el borde de este, como un anillo (de ahí el nombre del eclipse anular).

Los eclipses anulares se producen cada año (a veces cada dos o tres años), pero raramente son visibles desde nuestro país. El último que pasó por la Península Ibérica fue hace más de dos siglos, y el próximo pasará en 2026.

En las zonas próximas al eclipse anular, se ve un eclipse parcial.
 

Animación eclipse anular hecha por Fred Espenak - 1994 Eclipse anular Eclipse 2min tras la anularidad

Animación hecha por Fred Espenak con imágenes del eclipse anular de 1994.

Aspecto de un eclipse de Sol anular en el momento en el que la Luna está centrada en el Sol.

Aspecto de un eclipse de Sol anular dos minutos más tarde de la anularidad.

 

Las estrellas fugaces (o meteoros, que es lo mismo) son pequeñas partículas (normalmente, entre un milímetro y varios centímetros) que al entrar a gran velocidad en la atmósfera de la Tierra se "queman" por la fricción (en realidad el brillo se debe a la ionización del aire a su alrededor) y producen el trazo luminoso que surca rápidamente el cielo y que llamamos estrella fugaz.

Su aspecto es muy variado. Pueden brillar mucho o poco. Su trayectoria puede ser corta o larga. Algunas pueden dejar una estela unos instantes y otras no. Normalmente son bastante rápidas (¡desaparecen antes de que nos dé tiempo a decirlo!) pero también las hay lentas, que pueden durar varios segundos. En ocasiones pueden mostrar algún color: rojizo, verdoso, azulado, etc. según la composición química del meteoro.

El origen de estas partículas está en los cometas, que a su paso van perdiendo material y dejándolo tras de sí. 

Si la partícula es grande (unos centímetros), el meteoro será muy brillante y recibe el nombre de bólidoLo que vemos brillar es la bola de aire ionizado que los rodea. Los bólidos pueden ser espectaculares por su brillo, que puede hacer que se vean incluso de día. Algunos pueden fragmentarse durante su trayectoria, presentar destellos o pequeñas explosiones, o hacer ruido. Con frecuencia dejan una estela persistente durante unos momentos (es el rastro de aire ionizado que dejan atrás), o una estela de humo. A veces pueden brillar lo suficiente como para verse detrás de las nubes, y entonces veremos éstas iluminarse al trasluz unos instantes.  

Los meteoros o estrellas fugaces se pueden observar en cualquier noche despejada, aunque en determinadas noches del año son más abundantes (lluvias de meteoros). Ver más sobre cómo observar las Perseidas y otras lluvias de meteoros. 

La fricción atmosférica es capaz de quemar meteoros de hasta varios kilos. No obstante, si una partícula es demasiado grande, puede no desintegrarse en su totalidad y alcanzar la superficie de la Tierra. El meteoro recibe entonces el nombre de meteorito. Nuestro planeta está recibiendo constantemente meteoritos de tamaño microscópico y mayores.

"Lágrimas de San Lorenzo" es el nombre popular con que se conoce a las Perseidas, por su proximidad con la festividad de San Lorenzo (10 de agosto). En realidad, las Perseidas es una lluvia de estrellas fugaces (o lluvia de meteoros) visible cada año en torno al 11-12 o 12-13 de agosto. (¿Qué es una estrella fugaz o meteoro?)

Esta no es la única lluvia de meteoros del año. En otras fechas se producen otras lluvias, pero las Perseidas son quizá más conocidas por ser una lluvia más intensa que otras, y porque las fechas veraniegas facilitan su observación.

Las partículas que causan las Perseidas han sido producidas por el cometa Swift-Tuttle. El hecho de producirse la lluvia cada año por las mismas fechas se debe a que la Tierra, en su movimiento anual de traslación alrededor del Sol, en cada vuelta encuentra de nuevo a la acumulación de partículas.

Las "Perseidas" toman su nombre de la constelación de Perseo, ya que por perspectiva, aparentan provenir de la dirección de dicha constelación, aunque no tienen ninguna conexión real con ella. 

También hay, en cualquier noche, meteoros esporádicos, es decir, que no pertenecen a ninguna lluvia. Prácticamente en cualquier noche del año, desde el campo o la montaña, se puede ver alguna que otra estrella fugaz.

¿CÓMO OBSERVAR LAS PERSEIDAS, O CUALQUIER OTRA LLUVIA DE METEOROS?.

Las mejores condiciones para la observación se dan en lugares alejados de los núcleos urbanos, sin contaminación lumínica, y con un horizonte libre de obstáculos.

También podemos observar desde la ciudad, pero entonces tengamos en cuenta que sólo veremos los meteoros más brillantes, que son pocos, ya que los más débiles (la mayoría) quedarán enmascarados por la contaminación lumínica. 

Si coincide con una noche con Luna, ésta también impedirá ver los meteoros más débiles. Será mejor en este caso, dirigir nuestra vista hacia las zonas del cielo más alejadas de la luz de la Luna, donde quizá podamos ver más meteoros.

En general, para observar estrellas fugaces no es necesario mirar hacia ninguna dirección en particular. Tampoco se necesita ningún material óptico: un telescopio o prismáticos no ayuda, ya que es mejor mirar a simple vista para poder abarcar todo el cielo. Aunque por supuesto podemos llevar prismáticos o telescopio para observar otros objetos celestes aparte de los meteoros.

Lo que sí hace falta es: situarse en un lugar donde podamos ver el cielo con amplitud; dejar que nuestra vista se acostumbre a la oscuridad; y esperar un tiempo suficiente, ya que los meteoros pueden presentarse en cualquier momento, o pasar un buen rato sin que aparezca ninguno. Es mejor si nos ponemos cómodos (una tumbona, silla de playa...) y también abrigados, aunque sea verano, ya que tendremos que estar un buen rato sin movernos mucho y al aire libre. 

Con todo esto... ¡A disfrutar del espectáculo!

Circula por internet el siguiente mensaje, o similar:

El 27 de Agosto, a medianoche y 30 minutos, mirad al cielo. El planeta Marte será la estrella mas brillante en el cielo, será tan grande como la Luna llena. Marte estará a 55,75 millones de kilómetros de la tierra. No os lo perdais. Será como si la tierra tuviera dos lunas. La próxima vez que este acontecimiento se producirá, está previsto para el año 2.287.

Compartid esta información. ¡Nadie que esté vivo podrá volverlo a ver!

Esta información, como cualquier otra, ha de tomarse con sentido común y un poco de espíritu crítico. Si Marte se nos acercara tanto como para verse del tamaño de la Luna llena....... sería para preocuparse.

La "noticia", además de ser una exageración, es antigua: lleva circulando ¡DESDE 2003!. Desde entonces, la noticia "regresa" cada verano con la fecha del 27 de agosto... sin decir de qué año...

Como casi todos los "bulos", se basa en un hecho real, aunque muy deformado: efectivamente en agosto de 2003 Marte estuvo "más cerca que nunca" de la Tierra, aunque unos millones de Km más o menos no se notan mucho a la hora de verlo a simple vista, y desde luego no se vio nunca, ni se verá, como la Luna llena. Y menos aún, en un solo día (¿dónde estaba escondido el día anterior? ¿Se acercó de repente?)

Quizá sea instructivo comparar el "bulo" con la noticia original, para ver cómo ésta se ha deformado:

El 27 de agosto de 2003, Marte se aproximará a sólo 56 millones de km de la Tierra, frente a los 70 u 80 millones de km de ocasiones anteriores.

Quien lo observe por un telescopio a unos 75 aumentos, verá Marte como un disco iluminado, similar a lo que a simple vista es la Luna llena.

A simple vista se apreciará que Marte es solamente un punto rojizo, similar a una estrella, aunque con un brillo bastante destacado.

Aunque el mayor acercamiento se produce el 27 de agosto, durante las semanas anteriores y posteriores también se podrá ver Marte del mismo modo, según se vaya aproximando a nuestro planeta y alejándose después.

Marte se aproxima a la Tierra cada 2,2 años, debido al movimiento de ambos planetas en su órbita. Este fenómeno se llama oposición. Hasta el año 2287 no se producirá una oposición de Marte tan favorable.

Sin embargo, aunque las próximas veces no se acerque tanto, igualmente será muy destacado como un punto brillante a simple vista, y siempre interesante para observar con el telescopio.

Por tanto no todo está perdido. Tanto Marte como los demás planetas del Sistema Solar están ahí, al alcance de nuestros telescopios y, a menudo, a simple vista. Puedes venir a cualquiera de nuestras salidas de observación y comprobarlo.

De vez en cuando surge una noticia de este tipo, que luego se desmiente, etc. Veamos por qué ocurre eso.

Los asteroides son pequeños cuerpos del Sistema Solar, desde unos cientos de metros hasta varios km. Todos ellos, como pequeños planetas que son, tienen su órbita bien definida según las leyes de la gravitación. No van por ahí como los autos de choque por la pista. Por eso, cada vez que se descubre uno (y se descubren bastantes cada año), hay que observarlo durante un tiempo hasta determinar su órbita. Si sólo tenemos datos de los primeros días, la cantidad de posibles órbitas es muy grande. Puede que se dirija hacia la Tierra, o puede que no. (Es como si vemos salir un coche por la frontera de Irún y decimos que es posible que se dirija a Estocolmo... Claro que es posible, pero también que se dirija a cualquier otro sitio de Europa.)  Si lo observamos durante algún tiempo más, entonces podremos precisar mejor su órbita... y llegará el desmentido de la noticia (o quizá entonces a los medios de comunicación ya les interese menos el tema).

Pensemos que acertar con la Tierra en la inmensidad del espacio es como buscar una aguja en un pajar. Equivale a que una mota de polvo -el asteroide- le acierte a una cabeza de alfiler -la Tierra- en el espacio de toda una ciudad grande -el Sistema Solar-.

Tampoco nos fiemos de lo que vemos en las películas: es imposible que un asteroide del tamaño "del Estado de Texas" sólo se detecte cuando está a ¡¡ una semana de la Tierra !! cuando miles de telescopios lo habrían visto ya meses o años antes.

Pero aun así, el impacto en principio es posible, y como es sabido, ya ha ocurrido alguna vez en la historia de nuestro planeta. De hecho, pequeños fragmentos caen sobre nosotros cada día (las estrellas fugaces), y asteroides más grandes pasan cerca de la Tierra cada año. ¿Qué haríamos si de verdad nos encontramos con un riesgo de colisión?

Desde luego el objeto debería detectarse con antelación. Si no es excesivamente grande, quizá no todo el planeta estuviese amenazado, sino solamente una zona, en la cual se podrían tomar precauciones adecuadas. 

Si se tratase de un cometa o un asteroide de gran tamaño, lo mejor sería empujarlo ligeramente cuando aún esté lejos, pues una desviación pequeña a gran distancia, puede convertirse en una desviación de miles de kilómetros al acercarse a la Tierra y evitar así el impacto. En este sentido, la misión Deep Impact, que en 2005 interceptó un cometa a 130 millones de Km de la Tierra, ha supuesto una prueba satisfactoria.

Este es un riesgo natural como lo son los terremotos, huracanes, etc. y por ello existe una vigilancia permanente. Pero no es tan probable como podríamos creer si prestamos atención a noticias sensacionalistas. Y desde luego, por el momento no hay fecha para la próxima colisión.

Es curioso lo extendido que está ese rumor, supuestamente basado en pruebas fotográficas, de que "la" llegada a la Luna fue un montaje. En su momento, a la gente le costó aceptarlo, especialmente a las personas de mayor edad. Es comprensible ya que durante siglos, la Luna y los demás astros no se consideraban "lugares" sino sólo "luces en el cielo".

Pero a estas alturas, desconfiar de la llegada a la Luna sólo puede obedecer a un afán de negar el progreso o la capacidad del ser humano, o de querer que los astros sigan siendo sólo... puntos de luz.

Quien quiera demostrar que "el ser humano nunca llegó a la Luna" va a tener bastante trabajo, pues deberá analizar todas estas misiones:

  1. Diciembre de 1968: Apolo 8, con Borman, Lovel y Anders, permaneció en órbita lunar sin posarse.

  2. Marzo de 1969: Apolo 9, con McDivitt, Scott y Schweikart, lo mismo.
  3. Mayo de 1969: Apolo 10, con  Stafford, Young y Cernan llegaron a estar a sólo 14.000 m de altura sobre la superficie lunar.

  4. Julio de 1969: Apolo 11, con Armstrong, Aldrin y Collins, primer alunizaje.
  5. Noviembre de 1969: Apolo 12, con Conrad, Gordon y Bean, segundo alunizaje.

  6. Enero de 1971: Apolo 14 con Shepard, Mitchell y Roosa, tercer alunizaje.
  7. Julio de 1971: Apolo 15 con Scott, Irwin y Worden. Cuarto alunizaje y primera misión con "rover" lunar para desplazarse.

  8. Abril de 1972: Apolo 16 con Young, Duke y Mattingly, quinto alunizaje, también con "rover" lunar.
  9. Diciembre de 1972: Apolo 17, con Cernan, Schmitt y Evans, sexto alunizaje, "rover" lunar.

Por tanto, hubo en total 9 expediciones tripuladas a la Luna entre 1968 y 1972, de las cuales 3 permanecieron en órbita lunar sin alunizaje y 6 se posaron sobre la superficie lunar.

Así pues, en total 27 personas han viajado a la Luna, 12 de las cuales han paseado por ella (ya que en cada alunizaje, dos de los tres miembros descendían a la superficie lunar).

A partir de 1973 la carrera espacial (basada principalmente en la rivalidad EEUU-URSS) decayó por motivos políticos y económicos. En la década de 1990 volvieron a lanzarse misiones a la Luna como la estadounidense Clementine o la europea Smart-1, que no llevan tripulación pues ésta no se requiere para los experimentos, que están informatizados y duran varios meses. Las misiones robóticas son menos costosas y producen mayor rendimiento que las misiones tripuladas. Sin embargo, ya en el siglo XXI, otros países como China contemplan la posibilidad de enviar nuevamente tripulaciones humanas a la Luna.

Las supuestas "pruebas" de que la llegada (¿o llegadas?) a la Luna son falsas son de lo más peregrino: por ejemplo, por qué se agitaba la bandera si en la Luna no hay viento (cuando en realidad fue el astronauta quien le dio movimiento a la bandera con la mano, para que saliera vistoso en el vídeo). Es difícil pensar que un falsificador cometiera el error de dejar la bandera ondeando al viento.

De todos modos, lo mejor es que veas las supuestas "fotos falsas" y juzgues por ti mismo. Aquí por ejemplo las tienes comentadas por Jesús Cancillo, de la Universidad de Alicante.

 

Abrimos este apartado ante la cantidad de personas que nos preguntan por la posibilidad de "poner nombre a una estrella" (o asteroide, planeta, etc).

Hay algunas empresas privadas y páginas web que parecen dedicarse a este menester.

Pero ninguna empresa privada está facultada para poner nombres a las estrellas. Tampoco la NASA, ni la agencia espacial de ningún país, con las que algunas de estas empresas alegan estar relacionadas, tiene esas atribuciones.

El organismo que regula la nomenclatura de los astros es la Unión Astronómica Internacional (www.iau.org), de acuerdo con determinadas reglas, por ejemplo:

  • Las estrellas no podrán en general tomar nombres de personas; sólo números o referencias de catálogo (salvo las que tengan históricamente nombres árabes, latinos, etc). 
  • Los accidentes geográficos de otros planetas y satélites del Sistema Solar podrán tomar nombres de personajes ilustres de la Ciencia, de la Cultura o de la Historia (fallecidos ya).
  • En algunos casos, también una estrella y/o sus exoplanetas pueden recibir el nombre de personajes ilustres (por ejemplo la recientemente nombrada Estrella Cervantes), pero se hace por procedimientos bien reglamentados.
  • Etc...

Los únicos casos en que podemos aspirar a inscribir nuestro nombre o el de otra persona en el firmamento, son los siguientes:

  • Los cometas que se descubran llevarán el apellido de su descubridor.
  • Los asteroides que se descubran llevarán el nombre que su descubridor decida (con ciertas restricciones).

Y por supuesto en estos casos la IAU no cobra por asignar nombres.

La IAU manifiesta en su página web su total desvinculación con estas prácticas comerciales.

Nuestro propósito aquí es informar, de modo que los lectores de esta web, si aun así deciden "poner su nombre a una estrella", lo hagan con conocimiento de causa, pues muchas personas han gastado su dinero estando mal informados sobre este tema.

"Vender nombres de estrellas" puede compararse a "vender parcelas en la Luna", que hace años también estuvo de moda.

Los certificados que nos envíen las empresas "que venden estrellas" pueden ser llamativos, pero no estarán reconocidos por nadie más que por ellos mismos. Nos enviarán también un mapa celeste en el que figure la estrella con nuestro nombre, pero este nombre no figurará en ningún otro sitio, no se registrará en ningún catálogo estelar, no figurará en los libros de texto, nadie, ni profesionales ni aficionados, conocerán a esa estrella por nuestro nombre. La estrella ya tiene su número de catálogo y así es como aparecerá en todos los mapas astronómicos.

Tengamos también presente que, al no estar regulado ni tener ninguna validez, podemos esperar cualquier cosa, como que esta empresa pueda vender de nuevo "nuestra" misma estrella a otra persona, o que distintas empresas vendan la misma estrella a distintas personas. Por otra parte, lo que nos asignan es siempre una estrella muy débil, ni siquiera visible a simple vista, y que costaría trabajo identificar con telescopio.

De modo que si quieres un certificado, coge tu ordenador y tu impresora, y con imaginación, hazte tú mismo uno. Elige la estrella que más te guste, por ejemplo la Polar, o el Sol, y dedícatela a ti mismo o a la persona que quieras. Tendrá exactamente el mismo valor y no tendrás que pagar nada.

 

El cielo ofrece muchas sorpresas naturales y artificiales. En cualquier noche despejada pueden verse mucho más que estrellas. (o incluso de día). Si has visto algo que te haya sorprendido consulta esta guía para intentar identificarlo, antes de desistir y catalogarlo como un OVNI (Objeto Volador No Identificado), lo que significa simplemente que no hemos sabido decir lo que es.

En estos párrafos, la palabra "objeto" designa aquello que hayamos podido ver en el cielo. 


¿Está realmente el objeto "en el cielo"?

Recordemos que nuestra vista no es capaz de percibir las distancias o alturas en el cielo, de modo que es muy difícil apreciar si el objeto vuela alto o bajo. De hecho, en cualquier noche estrellada, vemos igualmente planetas que están a pocos millones de Km que estrellas que están a 10, a 100, o a 1000 años luz. Nuestra vista no lo distingue, pues carece de referencias. (Tampoco lo distinguen en principio unos prismáticos o telescopio,  a menos que se utilicen determinadas técnicas).

Así, un avión que vuela a sólo unos miles de metros, puede aparecer igual que un satélite artificial a cientos de Km de altura. Y un objeto más pequeño y más cercano, puede tener la misma apariencia que un objeto más grande y más lejano. 

Pensemos también que, aunque en la superficie nos parezca que no hay viento, sí puede haberlo a mayor altura en la atmósfera. Debido a esto, un pequeño objeto (de plástico, papel, etc) arrastrado por el viento a unas decenas de metros de altura, e iluminado por el alumbrado circundante o la contaminación lumínica, puede ofrecer el mismo aspecto que tendría un objeto más grande en vuelo mucho más alto. Es decir, no todo lo que tiene el cielo como "telón de fondo" está realmente "en el cielo". 

El movimiento nos puede dar pistas. Como regla general, cuanto más rápido aparenta moverse, más cerca de nosotros estará probablemente el objeto. Algo que parece desplazarse muy rápidamente, nunca puede estar a demasiada distancia. Pensemos en un coche que pasa rápidamente por nuestro lado, comparado con un coche al que seguimos con la vista durante largo tiempo mientras recorre una carretera a lo lejos. 


 

¿Se mueve realmente el objeto?

Nuestra vista está diseñada para la visión terrestre y diurna, de modo que la visión nocturna y hacia el cielo constituye una experiencia con la que estamos poco familiarizados. Y la percepción en situaciones no habituales, no funciona igual que la percepción en situaciones cotidianas.

Es por ello que debemos asegurarnos de si realmente el objeto que vemos se mueve, sobre todo si lo vemos en un cielo con nubes y claros. Por efecto óptico y perceptivo, al carecer de referencias en el cielo, es corriente percibir que "una estrella se mueve" cuando en realidad lo que se mueve son las nubes. Si nos parece que "todas las luces se mueven a la vez", lo más probable es que lo que se mueve sea nuestro punto de referencia. 

Tampoco sirve tomar como referencia un objeto cercano: un árbol, un poste, la pared de un edificio, etc. ya que cualquier pequeño movimiento que hagamos nosotros (o los músculos de nuestra cabeza, ojos, etc) respecto al punto de referencia distorsionaría la observación y produciría una falsa ilusión de movimiento del objeto. Debemos por tanto tomar como referencia otras estrellas, o un punto fijo y lejano del horizonte.

Los mecanismos por los que percibimos la realidad son muy complejos. A veces pensamos que nuestro ojo es como una cámara de vídeo, pero la percepción consiste en una complicada interacción entre los órganos sensoriales y el cerebro. Por eso existen las llamadas ilusiones ópticas, de las que en internet se pueden encontrar muchas y muy divertidas, que nos enseñan mucho sobre cómo funciona nuestra percepción.

Después de verificar lo indicado en los párrafos anteriores, puedes comprobar si el objeto que has visto se ajusta a alguna de estas descripciones. 


"Estrella" que (casi) no se mueve pero es más brillante de lo habitual.

Probablemente se trate del planeta Venus, visible en el crepúsculo (lucero del amanecer o del atardecer), a veces incluso en el cielo azul, a plena luz del día, por la mañana o por la tarde. Venus siempre sorprende por su brillo. Es el objeto más brillante del cielo después del Sol y la Luna.

También pudiera tratarse de los planetas Júpiter, Saturno o Marte, que no brillan tanto como Venus pero sí normalmente más que las estrellas. A veces Mercurio también es visible en el cielo crepuscular. 

Alguna estrella brillante como Sirio también puede llamar nuestra atención, ya que debido a la refracción de su luz en nuestra atmósfera, puede aparecer con irisaciones de colores. 

Si se trata de un planeta o de una estrella, lo veremos, con el paso de las horas, desplazarse poco a poco de Este a Oeste  (como el Sol y todos los astros) debido a la rotación de la Tierra. Quizá en una media hora pueda apreciarse ya este movimiento, si se toman puntos de referencia en tierra.

Ninguno de los planetas figura en los mapas estelares o planisferios, ya que con el tiempo (semanas, meses) se mueven en su órbita y así cambian de posición respecto a las constelaciones de fondo. Para saber de qué astro se trata, puedes consultar una guía del cielo del año en curso, usar un software "tipo planetario", etc. para saber cómo se ve el cielo en un momento y lugar determinado.


"Estrella" (débil o brillante) que se mueve lentamente.

Una vez que nos hemos asegurado de que realmente el objeto se mueve (como se indica al principio de esta guía), lo más frecuente es que se trate de un satélite artificial (de comunicaciones, meteorológico, etc). En cualquier noche despejada pueden verse muchos, ya que la Tierra está rodeada de ellos. La mayoría orbitan a alturas de unos cientos de Km. La luz con que los vemos es reflejada del Sol (pues aunque para nosotros en tierra sea ya de noche, "allí arriba" aún da el Sol). Por eso a veces "desaparecen", cuando se meten en la sombra de la Tierra y ya no les da el Sol.

Se distingue de un avión en que lo vemos moverse más despacio, más cuanto más lejos esté, y no tiene luces que parpadean. Con unos prismáticos no veremos en el satélite nada más que un punto, debido a la distancia a la que se encuentra (al contrario que el avión que podrá verse más grande o con sus luces más separadas).

Tampoco hay que confundirlo con una estrella fugaz (ver punto siguiente), pues ésta sólo dura unos instantes.

Si además brilla bastante (más que la mayoría de las estrellas), es probable que sea la Estación Espacial Internacional (ISS), misión tripulada que orbita permanentemente a la Tierra a unos 400 Km de altura. Este "punto brillante" cruzará todo el cielo en tres o cuatro minutos. Su luz también es reflejada del Sol. 

Hace años era fácilmente visible del mismo modo la estación rusa MIR.

La ISS da unas 15 vueltas a la Tierra cada día y se ve con frecuencia después de anochecer o antes de amanecer, de modo que es fácil verla si sabemos cuándo y dónde. En la web Heavens-Above puedes informarte de cuándo es visible desde tu lugar. Señalemos que no lleva ninguna propulsión; simplemente gira en órbita, como la Luna en torno a la Tierra (aunque mucho más cerca).

 


Objeto en movimiento, muy rápido, como un trazo en el cielo que después desaparece.

Se trata de un meteoro o estrella fugaz: una pequeña partícula de material, de pocos milímetros de tamaño, que viaja por el espacio y que al encontrarse con la atmósfera de la Tierra, se quema por la fricción y produce un trazo luminoso. Hay noches en el año en que se ven más estrellas fugaces (por ejemplo las Perseidas, 11-13 de agosto y otras lluvias de meteoros), pero en cualquier noche despejada si observamos durante un rato también es probable que veamos alguna.

Su aspecto es muy variado. Pueden brillar mucho o poco. Su trayectoria puede ser corta o larga. Algunas pueden dejar una estela que persiste unos instantes y otras no. Normalmente son bastante rápidas (¡desaparecen antes de que nos dé tiempo a decirlo!) pero también las hay lentas, que pueden durar varios segundos. En ocasiones pueden mostrar algún color.

Las estrellas fugaces grandes se llaman bólidos (corresponden a una "piedra" de quizá unos centímetros) y pueden ser espectaculares por su brillo y su estela. Algunas pueden fragmentarse durante su trayectoria, presentar destellos o pequeñas explosiones, hacer ruido o dejar un rastro de humo. A veces pueden brillar lo suficiente como para verse detrás de las nubes, y entonces veremos éstas iluminarse al trasluz unos instantes. También pueden ser visibles incluso de día.

Si algún fragmento llega a caer a tierra, se llama meteorito. Cada día caen en la Tierra toneladas de meteoritos de tamaño microscópico y mayores, aunque es muy difícil encontrar uno.


¿Y no podría ser un cometa?.

Un objeto que pasa rápidamente ante nuestros ojos no es un cometa. Éstos, cuando se acercan a la Tierra lo suficiente, se ven durante semanas o meses, y en un día no se desplazan apreciablemente respecto de las estrellas de fondo. Junto con éstas, los vemos salir por el Este y ponerse por el Oeste cada noche, debido a la rotación de la Tierra.

Desde luego que el cometa viaja a gran velocidad por el espacio, pero al encontrarse a millones de Km de nosotros, este movimiento sólo lo apreciamos a lo largo de los días.

Cada año es corriente ver varios cometas, con telescopios o prismáticos, y a veces a simple vista como una débil "estrella borrosa". Rara vez alguno se acerca a "sólo" unas decenas de millones de Km de la Tierra, y entonces nos muestra su espectacular cola durante días o semanas.

Eso sí, las partículas de material que deja el cometa a su paso, al encontrarse con la Tierra se convierten en estrellas fugaces o meteoros.


Objeto que parpadea o que cambia la dirección de su movimiento.

Casi todos hemos visto un avión de día, pero quizá no nos sea tan familiar su aspecto de noche. La estela de los reactores no suele verse en la oscuridad, así que los identificaremos como un objeto que se mueve despacio, con luces que parpadean, y quizá cambie la dirección de su movimiento al cambiar de rumbo. Unos prismáticos nos sacarán de dudas, pues lo veremos más grande o al menos con las luces más separadas. 


Objeto que aumenta o disminuye de brillo durante un rato, pero no (o apenas) se mueve.

Puede tratarse de un avión que viene de frente (o que se aleja), justo en la dirección de nuestra visual. De este modo no percibiremos su movimiento, aunque sí lo veremos aumentar de brillo (si se acerca) o disminuir (si se aleja).

También puede "empezar a moverse" en un momento dado si cambia de rumbo.


Destello repentino que dura pocos segundos y se desvanece.

Hay varias posibilidades:

  • Puede ser un meteoro o estrella fugaz que viene justo de frente, con lo cual no vemos la longitud de su trazo sino sólo un destello.
  • También puede tratarse (y será lo más frecuente) de un satélite artificial de tipo "Iridium" (ver apartado anterior), que tienen unos paneles solares que reflejan la luz, de modo que cuando los paneles apuntan hacia el observador, como si fuera un espejo, vemos un destello que dura unos instantes. En ese momento su brillo puede ser superior al de cualquier estrella o planeta que veamos. Como el artefacto va girando, después de un momento los paneles ya no apuntarán hacia nosotros, con lo cual el satélite ya no será visible por no reflejar luz.

En la web Heavens-Above puedes informarte de cuándo es visible algún "Iridium" desde tu lugar. Casi todas las noches puede verse alguno.


Por el día, mancha luminosa casi como "otro Sol".

Se trata de un parhelio, curioso fenómeno causado por la refracción de los rayos solares. Tenemos un artículo específico sobre este fenómeno en el que hay fotografías realizadas por nosotros mismos.


Objeto grande, redondo y brillante que se desplaza en distintas direcciones.

Hay distintos objetos de este tipo que no son fenómenos astronómicos, sino más bien atmosféricos. La electricidad proveniente de las tormentas puede formar masas de aire ionizado llamadas centellas o rayos redondos. Suelen ser esféricos aunque también a veces cilíndricos o en forma de ovoide, muy brillantes y con distintas coloraciones. Debido a su carga eléctrica se mueven casi como si fueran seres animados, cambiando de dirección y de velocidad, ya por el aire, ya por el suelo.

También la electricidad de los cables de alta tensión puede dar lugar a un efecto similar, produciendo bolas o discos de aire ionizado en movimiento, llamados coronas.


Objetos de otras características.

Estos son otros fenómenos a tener en cuenta:

  • El Sol o Luna que al salir o ponerse pueden adoptar formas aplanadas (discos) o verticales (pilares) causadas por la refracción y reflexión atmosféricas, no identificándose fácilmente; también pueden aparecer formas duplicadas, ovaladas, partidas en dos, etc. de colores rojos, anaranjados o amarillos.
  • Podemos ser testigos del rayo verde (el último rayo del Sol poniente es verde. Se ve con relativa frecuencia en horizonte de mar y cielo muy despejado).
  • Los planetas brillantes como Júpiter o Venus también pueden refractarse y reflejarse cuando se encuentran a ras del horizonte.
  • Halos, coronas, arcos parhélicos, fragmentos de arco iris y otros fenómenos luminosos de refracción solar, similares a los parhelios.
  • Nubes noctilucentes, situadas a gran altura en la estratosfera, que de noche reflejan la luz del Sol cuando éste se encuentra bajo el horizonte.
  • Auroras boreales / australes que muestran formas de colores que se mueven en el cielo, como consecuencia de la actividad solar.
  • Espejismos debidos a la refracción o reflexión de imágenes en capas atmosféricas frías y calientes.
  • Fuegos fatuos causados por la liberación de gas metano en pantanos o marismas.
  • "Fuegos de San Telmo" habituales en el mar por ionización del aire (también visibles en tierra o desde aviones).
  • Haces de luz  de ciudades, de automóviles, de un faro, de proyectores luminosos para fiestas, etc. situados a cierta distancia, no visibles directamente, pero cuya luz nos llega reflejada o refractada en las nubes y la atmósfera.
  • Aunque parezca increíble, los pájaros iluminados desde abajo por la contaminación lumínica pueden ofrecer aspectos sorprendentes. Recordemos que nuestra vista no distingue a qué altura o distancia vuela el objeto.
  • Balizas luminosas para el tráfico aéreo en la cima de una montaña (o también luces de antenas, etc), pues en la oscuridad no se ve la montaña y la baliza aparenta estar suspendida en el aire. 
  • Cohetes meteorológicos o el brillo de las nubes de sodio expulsadas por ellos.
  • Otros artefactos como globos-sonda o radiosondas, blancos aéreos para radar, etc.

Objetos observados en fotografía o vídeo:

Si el objeto no se observó directamente sino que se trata de una fotografía o vídeo, entonces muchos más factores entran en juego: luz, distancia, movimiento de la cámara o del objeto, apertura, sensibilidad de la película/chip, lente utilizada, etc. La fotografía astronómica requiere técnicas especiales para que salga bien. Si tomamos simplemente una foto a pulso con nuestras cámara de bolsillo, lo que obtendremos no se parecerá mucho a la realidad.

Lo primero: la cámara ha de estar firmemente asentada en un trípode o soporte. Si no, el movimiento del pulso hará imposible distinguir con claridad el objeto en la imagen. Además, hay que tener en cuenta las reflexiones o refracciones en los elementos ópticos (lentes, espejos, diafragmas), efectos de difracción, distancia de enfoque y profundidad de campo. Por ejemplo, las imágenes fuera de foco (lo que con frecuencia ocurre en las cámaras con "zoom") adoptan distintas formas que no tienen que ver con la forma real del objeto observado, sino más bien con la forma de los elementos ópticos: lentes, espejos, diafragmas, etc. de la cámara o instrumental utilizado. 

Por otra parte hay que considerar los posibles defectos (rayones, manchas, partículas...) en la lente o en los elementos ópticos, o también en el negativo/chip. Asimismo, hay que tener en cuenta posibles fallos en el revelado/procesado de las imágenes, y saber cómo se ha hecho este proceso. Por ejemplo, en fotografía digital, es corriente que aparezcan "píxeles calientes"; y en fotografía astronómica, sobre todo de larga exposición, pueden detectarse rayos cósmicos (partículas cargadas procedentes del espacio que llegan continuamente; son inocuas) que al golpear el chip se manifestarán como pequeños puntos en la imagen. 

Por todo esto, lo más deseable sería tener más de una imagen del objeto, a ser posible obtenidas con cámaras diferentes. 


Consideremos también los siguientes comentarios:

  • Hay que tener en cuenta que la sombra de la Tierra tiene forma de cono, por lo cual, si bien para el observador en tierra es de noche, para un objeto artificial en la alta atmósfera puede ser de día, por lo que el objeto podrá reflejar luz y brillar.
  • Diversos objetos astronómicos o no, vistos en circunstancias poco habituales, nos pueden extrañar (fuentes luminosas situadas tras el horizonte, etc).
  • Por supuesto siempre que la observación se realice a través de un cristal, ventana, etc. habrá que considerar los posibles reflejos en el mismo, procedentes de fuentes luminosas situadas detrás del observador.
  • Por otra parte, no deben tomarse testimonios "de segunda mano", sino narrados directamente por la persona que los observó, ya que la transmisión puede distorsionar involuntariamente la información. Además es mucho mejor que los testimonios sean recientes, ya que nuestra memoria es plástica y cambia con el tiempo, no es como una cámara fotográfica. 

Es muy útil disponer de un planisferio, aparato de cartón que se vende por poco dinero en librerías, con el que puedes saber qué constelaciones y estrellas se ven en un momento dado. El planisferio sin embargo no nos señala los planetas ni la Luna: para esto podemos hacernos con algún pequeño libro tipo "guía del cielo" del año en curso, que también se encuentran habitualmente en librerías.

Además, aquí tienes los mapas de AstroRed, que te muestran cómo se ve el cielo en un momento y lugar determinado.

Otra opción para obtener tú mismo los mapas, es instalar en tu ordenador algún programa "tipo planetario" como el Stellarium (gratuito).

Si es muy brillante lo más probable es que sea un planeta. Si es al amanecer o al anochecer, según la temporada, puede tratarse de Venus, que siempre sorprende por su brillo (en condiciones de oscuridad total, Venus puede producir sombras). A cualquier otra hora de la noche puede ser Marte,  Júpiter o Saturno. También algunas estrellas como Sirio pueden llamar la atención por su brillo.

Para saberlo exactamente, fíjate a qué hora lo ves y hacia qué punto cardinal, y consulta los mapas de AstroRed que te muestran cómo se ve el cielo en un momento y lugar determinado.

Debido a que la Tierra gira en torno al Sol en un año, en cada época del año vamos mirando hacia estrellas y constelaciones diferentes. Una misma estrella, vista todos los días a la misma hora, se irá desplazando hacia el Oeste un poco cada día, hasta que desaparezca por el horizonte y ya no se vea. Se verá de nuevo el año que viene. No se trata de un movimiento propio de la estrella (que lo tienen, pero apenas se aprecia por su lejanía) sino de la Tierra.

Si el objeto en cuestión es un planeta, por ejemplo Venus, también influye su propio movimiento en torno al Sol, que puede notarse en varias semanas.